rodea durante el día, parece pasar a un segundo plano para dejar el
protaganismo a la noche.
Venus y Jupiter saludan con intensidad al navegante atento, humildemente,
casi más para miradas interiores que no necesitan brillos banales ni
engañifas de cartón, que aquí no vale más que lo sincero, lo real.
Hasta en tardes como la de hoy, día 3 de diciembre, las nubes han dejado
despedirse al sol allá por la proa, dejando su crepúsculo impreso en la
retina, para siempre.
No son más de las 19 UTC cuando la noche se hace reina y nos envuelve, para
llenarlo todo de un negro intensísimo, antesala de las estrellas que, se
muestren o no, caprichosas ellas en su juego con las nubes, se han instalado
ya en nuestra eternidad.
La luna también quiere, aun suavemente, hacernos un rato de compañia y
disfrutar de la noche, nuestra reina por unas horas.
CONDE









marinero luis, os he seguido todos los dias y me estais dando una envidia sana, buena travesia.
ResponderEliminarJuan Miguel (tu dire)